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Nietzsche habla hoy. La actualidad del pensamiento nietzscheano
5
Feb

Nietzsche habla hoy. La actualidad del pensamiento nietzscheano

La influencia de Friedrich Nietzsche (1844-1900) es decisiva en el pensamiento contemporáneo. No erraríamos si diagnosticamos que su forma de replantear la tarea de la filosofía ha logrado dar las pautas para que las tendencias actuales del arte, la ciencia y la filosofía misma se abran hacia nuevos ámbitos. El pensamiento de Nietzsche es compatible con la ciencia actual, en el sentido que es posible plantear una verdad en el interior de un discurso sin que pretenda conservar para siempre su universalidad; es compatible con las propuestas contemporáneas del arte, puesto que está capacitado para solventar reformas en los ámbitos intelectuales que reflejan el carácter estético de la cultura en la que se encuentra, y es compatible con la filosofía actual porque sin él, el presente filosófico sería distinto.[1] Sus formas de plantear problemas nuevos, de modificar el curso de la historia, de entrever los problemas que el nacionalismo salvaje y la institucionalización del pensamiento provocan, han sido el resultado de la profundidad de sus diagnósticos y de haber logrado percibir lo que avendría al pensamiento a lo largo de dos siglos. No exageramos: Nietzsche ya nos decía desde el inicio de su pensamiento (1856) que había un grave problema en las formas en las que se le planteaban al pensamiento las posibilidades para pensar. Al principio fue la filología, ciencia del lenguaje que –según Nietzsche– únicamente se dedicaba a rendir pleitesía a sus «santos», olvidando que podía actualizarlos y así, hacerlos competentes para el presente. Después fue desarrollando su pensamiento de manera tal, que cayó en la cuenta que toda sistematización progresiva del pensamiento comete el error de hacer de sus objetos de estudio estatuas inmóviles, a las que únicamente se recurre como viejos monumentos insípidos que tienen una historia que contar. Muchos expertos dicen que Nietzsche fue siempre un incómodo lector o seguidor de líneas de estudio rígidas, sin espacio para la libertad y la elevación de la vitalidad; era «músico en tanto que escritor, creador en tanto que filósofo, productor en tanto que teórico. Él no realiza una actividad al lado de la otra, sino que realiza una actividad mientras hace la otra».[2] ¿Y no es esta heterogeneidad de vida la que caracteriza el estado del presente que habitamos? ¿Quién podría sentarse a realizar una sola actividad al día y pensarse preparado para el día de mañana? Nietzsche nos dice que estamos obligados a alcanzar la altura de los acontecimientos, lo que significa que hay que poner a trabajar de diferentes formas nuestras máquinas de pensar, de obrar, de degustar y de componer la musicalidad de las cosas. Todos los pensadores contemporáneos que afirman que hay algo que no cuadra en los movimientos totalitarios, deben sus sospechas al pensamiento nietzscheano. Está comprobado que después de Nietzsche ya no fue posible para nadie continuar pensando, escribiendo y planteando problemas de la misma forma en la que lo hicieron los filósofos anteriores a él.[3] Tampoco es posible pensar sin este filósofo en el siglo XXI,[4] ya que el presente nos plantea como necesario un proceso de despojamiento de nuestros prejuicios, para poder pensar claramente. Nuestro presente es diverso, inconsistente, fugaz, volátil y necesita ciertos tipos de categorías con las cuales acercarse a él. Para analizar esto, muchos de los discursos anteriores a Nietzsche carecían de categorías preparadas para hacerlo, es a partir de él –quien no se atreve a delimitar las posibilidades del pensamiento, sino a incentivarlas– que la filosofía y todo el pensamiento institucionalizado logra salir de la cuadratura de los institutos y de las rígidas reglas de las instituciones.

En todo esto se refleja la actualidad del pensamiento de Friedrich Nietzsche.

[1] Véase David Harvey. La condición de la posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultura. Argentina: Amorrortu Editores, 2004.

[2] Peter Sloterdijk. El pensador en escena. El materialismo de Nietzsche. España: Pre-textos, 2000, p. 30.

[3] Véase Giorgio Colli. Después de Nietzsche. España: Editorial Anagrama, 1978.

[4] Véase «La determinación del nihilismo según la historia del ser (1944-46)», en Martin Heidegger. Nietzsche. España: Ediciones Destino, 2005, pp. 787-842.

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