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El empresario como amigo de los otros
12
Feb

El empresario como amigo de los otros

Lo que podría ayudar a lograr una actitud socialmente responsable que trajera beneficios para todos, sería tomar como proyecto de vida una “doctrina de la amistad”, es decir: un profundo y sistemático conocimiento del corazón, de las relaciones sociales. Vista así, la doctrina de la amistad constituiría el conocimiento fundamental y, en cierto sentido,  la síntesis de todas las ciencias sociales y morales para reconocer que no hay mejor remedio para afrontar los retos del día a día, como el hacer una o muchas buenas amistades

La amistad es como la armonía de los sonidos en la música, donde todo parece concordar, al contrario las grandes cosas, que se derrumban con la discordia. El pacto con los amigos es musical; el desacuerdo es como un caos, como un estruendo sin armonía.

La amistad requiere de sinceridad y de correspondencia, de ahí la regla de oro de Confucio “Quien tiene el sentido de lealtad y de la reciprocidad no se encuentra lejos de hallar el camino: lo que no quieres que te hagan a ti, no lo hagas a los demás” (Confucio, El medio inolvidable).

Podemos también recordar lo que nos dijo Mao en el Libro de las odas – “Mira aquellos pájaros: si también ellos buscan la voz de un compañero, con mayor razón un hombre ¿no debería buscar un amigo?” -.

La relaciones complejas que se dan en todas las empresas entre los trabajadores, ejecutivos, inversionistas, proveedores y, en general con todos los que intervienen en ellas, deberían asumir a la amistad como doctrina, ya que existiría una mutua ayuda entre los involucrados así como  también la expresión perfecta de la natural sociabilidad humana: es de sabios estar satisfecho consigo mismo, sin embargo no se viviría, si debiese vivir, sin la amistad de los demás.

Por múltiples razones a través de la historia, los hombres nos hemos separado, creando abismos entre unos y otros,  poniendo en peligro la vida de todos y de nuestro querido Planeta Tierra; es por ello  que tendremos que mover mares y montañas con la intención de unirnos, es decir, establecer una relación de amistad entre los hombres y las mujeres. No olvidemos que la mayor parte de las cosas en el mundo por sí solas son inútiles; pero, puestas juntas comienzan a ser útiles, ¿si la amistad nos uniera la humanidad, podría encontrar la anhelada armonía musical que le es fundamental?

Como medio de sobrevivencia para todos, tenemos que mesurar nuestros egoísmos y esto no sólo les corresponde a los empresarios, como a veces se les exige, ya que si cada uno busca su propio interés y dejan de preocuparse por beneficiar a los demás, se convertirán en simples comerciantes cazafortunas, que podrán tener las manos vacías y los bolsillos llenos. A su vez todos los trabajadores que sigan la doctrina de la amistad vivirán atentos a sus dirigentes que comulguen con ella.

Las relaciones entre amigos no requieren de contratos, son más íntimas, inclusive que la que hay entre hermanos, estas son veneradas desde la antigüedad porque se han definido como la unión de dos manos que se pueden asir. De ahí que no podamos olvidar que si uno trata a los amigos con ficciones, tal vez se les pueda engañas al inicio, pero a la larga las ficciones se descubrirán y seremos desestimados y despreciados por los amigos. Si uno trata a los amigos con sinceridad, ésta será reconocida en estimación y admiración.

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