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Ayudar enriquece
20
Jul

Ayudar enriquece

Muy pocas personas en nuestro tiempo, no digamos organizaciones, se dan cuenta del potencial que encierra la sencilla frase “Ayudar enriquece”. Pero es aún menor el número de quienes tienen la visión y las ganas de hacer realidad esa idea; ponerla en práctica supone desafiar las reglas o convenciones sociales y económicas de nuestro tiempo, lo cual, dicho de otra manera, es dar cuenta de las limitaciones, diferencias y desigualdades sociales y económicas de nuestro mundo. Ponerse al tú por tú frente a esas barreras que se levantan por doquier no es asunto sencillo; aún más, puede convertirse en un desafió tal que la lucha por lograr bienestar ayudando a los demás se transforme en una rebeldía frente a los ojos de los demás.

La tarea de ganar-ganar que implica la realización de cualquier proyecto que tenga en mente que ayudar enriquece es una tarea alentadora, pues el valor agregado de su proyecto se encuentra en la confianza en las personas y la mejor intención de ampararse en esa confianza. Ningún proyecto humano debe ser tan ingenuo como para esperar solamente éxitos, aplausos y rentabilidad; pero tampoco ningún proyecto social puede subsistir más allá de una idea si no parte de un principio de confianza en los demás, en su esfuerzo, trabajo, honestidad, en resumida cuentas, en el deseo arraigado de todos nosotros por querer vivir mejor. Si una persona o una institución es consciente de estos principios es muy probable que logre lo que ha logrado al día de hoy Mundo UPA. La diferencia que distingue a Mundo UPA de muchos otros honorables pero menos talentosos y exitosos ejemplos de filantropía consiste en que han comprendido de cabo a rabo en que consiste, realmente, la responsabilidad social. No se trata simplemente de hacer algo por el vecino, de ayudar de vez en cuando, de cumplir con las leyes. La responsabilidad social consiste en aprovechar todos los recursos posibles para que el otro se haga, también, responsable de sí mismo. No es la simple caridad, limosna, donación… ¡es el compromiso! La responsabilidad social es el motor de la acción social. Explícita o no, implica una postura ética que hace consciente la realidad del mundo: sólo nos tenemos a nosotros mismos, sólo tenemos esta oportunidad y sólo hoy podemos hacer algo por los demás. Así, Mundo UPA es más que una visión de ayuda o filantropía, se trata de una concepción del ser humano y las dificultades que enfrenta, y también de una visión de la sociedad con sus múltiples fuerzas en tensión. En última instancia, responsabilidad social es el fruto de una visión del mundo.

¿Cuál es la mejor manera de ayudar? Entregando un producto realmente bueno, bien hecho, que aliente la economía de las personas pero también su salud, bienestar, relaciones sociales, capacidades laborales. Anclados en la manufactura nacional de productos orgánicos y/o ecológicos, Mundo UPA entra a los hogares de las personas a hacer efectivas las demandas de solidaridad, trabajo y bienestar. Sin estos objetivos en mente, seguramente su éxito no sería del tamaño que hoy posee.

Sorprende además la doble estrategia de ayuda que ha lanzado Mundo UPA: además de beneficiar a sus clientes y proveedores, un porcentaje de sus utilidades va directamente destinado a la asistencia social que desarrollan diversas organizaciones de filantropía. Esta doble visión de ayudar amplía los horizontes y abre puertas al propio Mundo UPA: ¡Círculo virtuoso!

En última instancia, no hay hilos negros: las bases de la efectividad y rentabilidad de Mundo UPA son las bases de las relaciones humanas: comunicación, ejemplaridad, acción inteligente, confianza, convivencia, por mencionar sólo algunas de ellas. Aplicar estas bases a un modelo es el talento de sus líderes; aprovechar este modelo y hacerlo efectivo es el talento de sus colaboradores, clientes y proveedores. Así, la responsabilidad social ha echado raíces donde debía, posee el dinamismo de la propia vida y se le augura un crecimiento como el de un árbol de buena semilla plantado en tierra fértil.

La responsabilidad social adquiere nuevo rostro: en nuestras sociedades es posible el trabajo y el mercado sin que ello implique la pérdida de las relaciones humanas, el menoscabo de los recursos naturales ni la explotación laboral. Ahora bien, no toda la tarea está hecha; o dicho de otro modo, aún quedan muchos asuntos por atender.

El siguiente paso es la epidemia, el contagio que trasciende a las personas para generar redes empresariales ejemplares. Mundo UPA es conocido y apreciado por sus colaboradores y clientes, ahora es preciso que sea conocido por otros emprendedores. El siglo XXI será el de la responsabilidad social: como camino privilegiado para recuperar la confianza y el bienestar de las relaciones humanas, como vía de acceso al mundo empresarial, pero especialmente como principio de creación y transformación social. Tomar el toro por los cuernos nunca ha sido fácil, pero cuando el éxito visita las puertas de los hogares y de la empresa se puede apreciar que en nuestra sociedad podemos evolucionar, tal como la naturaleza y nuestro universo lo hacen.

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